Las mil y una caras del arte

Esta semana la cosa va de arte porque al fin y al cabo… ¿no es acaso arte dotar de alma un espacio sin luz propia? Pues sí, así pensamos nosotras y os podemos garantizar que después de aplicar un home staging, recuperamos ese brillo y la esencia que había perdido.

Quizá, y a medida que sigáis leyendo os apetezca colgar un pedacito de arte en los muros de vuestra casa, despacho u oficina… feel free, como dicen los americanos, o lo que es lo mismo, sentíos libres!

Entonces… estábamos en que la cosa va de arte, y de artistas… pero de los de verdad…

De los que saben aprovechar sus diferentes y múltiples talentos sin miedo a enfrentarse a lo desconocido… con el empeño y la seguridad de hacer las cosas desde lo más profundo de su sentir, desde el alma. Y así lo hacen…

Y, para nuestra gran suerte, contamos con un “maravilloso ejemplar” en la familia (Enrique, por favor, no te ofendas con esto de ejemplar!! –risas), Enrique Cavestany, así que no nos lo pensamos ni un minuto, ¡ ni siquiera la lluvia nos detuvo! Fuimos a visitarle a su casa-estudio, un apacible espacio rodeado de vegetación silvestre en la ciudad… increíble! Pasamos con él una mañana muy “de verdad”, auténtica, con charlas cargadas de ingenio y claridad, que dio para mucho… Enrique, desde este pequeño espacio nuestro te agradecemos de corazón tu cariñoso recibimiento con este sentido del humor ¡¡tan tuyo!! Y con tu sinceridad y honestidad, en definitiva… ¡¡¡ tu humanidad!!!

Nos encanta… porque – en sus propias palabras- «en un país en el que sólo se permite un talento por persona», algo que también nosotras compartimos, Enrique se ha mantenido fiel a su forma de expresar lo que nace de su ser, rebelándose con inteligencia y brillantez, mostrando al mundo cuán capaz es el ser humano de desarrollarse en infinitas facetas, y es que, como él mismo dice: «Uno trabaja para uno mismo». En este sentido, se siente en paz y agradecido a la vida por la gratificación personal de ser reconocido en su ciudad tras 50 años de trayectoria artística. Por todo ello… ¡¡¡Gracias por tu tributo al abrirnos tal abanico de posibilidades; ahí va nuestra más sincera enhorabuena!!!!

Enrique Cavestany se ha dedicado a tantas actividades del mundo del arte y la cultura… Desde estudios de arquitectura, pasando por ilustrador, pintor y dibujante, diseñador de interiores hasta escritor (algo que le ha acompañado siempre en paralelo a la pintura) e incluso escenógrafo. También director del emblemático local La Mandrágora, situada en la Cava Baja, claro referente en el Madrid de la transición a la democracia! Todavía su recuerdo sigue vivo en muchos… lugar en el que se daban cita cantautores de la talla de Javier Krahe o un joven Sabina, hasta Juan Tamariz haciendo de las suyas con su particular sentido del humor y sus ingeniosos juegos mágicos, entre otros muchos artistas. Y, por si esto fuera poco, hacia finales de los 90 es elegido Presidente de la Asociación de Artistas Plásticos de Madrid.

Con todo… aún tiene una cuenta pendiente, amante de la música gracias a su madre, quien le transmitió su pasión por obras de Tchaikowsky, Falla o Turina, entre otros, y que él recuerda con nostalgia, le hubiera encantado ser pianista… ¿¿¿Además??? Enrius, como también firma sus obras, antes que nada se considera AUTOR.

Y es que a este artista mayúsculo no se le resiste nada, en continuo crecimiento, a sus 75 años y envuelto en el inconfundible aroma que desprenden sus inseparables pipas reconoce que quiere seguir descubriéndose entre pinceles y plumas, a través de sus pinturas, dibujos y escritos hasta que su cuerpo decida parar…

¡Una verdadera delicia haber aprendido pedacitos de historia a través de tus experiencias y creaciones, D. Enrique! ;))